Cartas desde Marrakech

Hacer algo desde el alma, con creatividad, con pasión. Poner algo de ti mismo en tu trabajo

Este ha sido el primero de muchos. Ha parecido como si me hubiese ido a la otra punta del mundo y tenemos esta ciudad a 1296 km de distancia, dos horas de avión o 14 de coche.

 

Llevaba mucho tiempo queriendo ir a comprar cosas para la tienda, pero entre montarla y organizar no me había dado tiempo. Prometo que iré más a menudo ya que sé que os encanta todo lo de ahí.

 

Os voy a contar un poco el plan que hice para que así también os pueda recomendar sitios (que ya nos habéis escrito por Instagram para pedir consejo).

 

El hotel lo teníamos fuera de la Medina ya que era más europeo pero tengo clarísimo que la próxima vez me quedaré en un riad. Hay muchísimos fabulosos en el centro (de caros a normales). El Fenn es un espectáculo. Nosotros reservamos para comer porque yo me moría por conocerlo. Os recomiendo al menos ir a tomar un cocktail y conocer la tienda que tienen metida dentro del restaurante. Está metido en una callejuela y la entrada está escondida.

Por otro lado, ¿qué hacer en Marrakech? Para mi es la ciudad del regateo. En los zocos hay tantas tientas que te pierdes. El primer día encontramos una de cerámica y tablas de nogal que hemos traído para la tienda que cuando quise volver el domingo estuvimos una hora andando buscándola medio perdidos. En Marrakech tenéis cerámica a patadas. Tened cuidado a la hora de mirar algo (más de 5 segundos mirando y te obligan casi a comprar).

Hay sitios escondidos de alfombras, cojines… Y yo me acababa perdiendo entre tanto donde elegir. Además, esta vez volvía con todo yo sin poder enviar así que tenía que elegir poco. Os van a sacar fácil 50 alfombras y os ofrecerán té y asiento para que las podáis ver bien (ya estás obligado a comprar). Otro tema son las propinas en cuanto hay tres chicos abriendo y recogiendo alfombras o envolviéndote algo debes darles propina. Y no te van a aceptar 40 MAD como vean el billete de 100 ellos mismo te dirán que les des ese. No puedo deciros un sitio fijo donde comprar cojines o alfombras ya que tenéis para elegir mil la verdad.

 

En la zona de Café des Epices tenéis una tienda con los míticos sombreros que os bordan con la palabra que queráis. Yo quise hacer uno con Meraki para la tienda y creo que la próxima compraré cestas para que podáis coger los productos cuando vengáis a la tienda. Si subís un piso tenéis una tiendecita que es el que provee con todo el vidrio (vasos, bowls…) al café. Es una chica encantadora y los precios están bien, aquí no se puede regatear. Al lado tenéis una barbería por si a algún chico le apetece un peinado diferente. El hombre es muy amable, de un corte de peinado pasamos a que yo tuviera que esperar una hora porque acabo recortándole la barba, dando un masaje en la cara. Pero me parece toda una experiencia diferente para vosotros.

 

Si queréis comer en el café os recomiendo reservar porque siempre está hasta arriba. Si no hay sitio, tenéis al lado el Café Arabé (con vistas a los tejados marroquíes) y así aprovecháis para colaros luego en el jardín Secret que es espectacular. Podéis ir a tomar el café ahí porque merece la pena verlo.

Por la tarde podéis ir a ver el nuevo museo de YSL. Es precioso, se lo encargó Pierre Bergé al Studio KO. El edificio combina los dos mundos: la moda por un lado y los colores de Marrakech. Por fuera la fachada tienes los ladrillos de terracota local y dispuestos a modo de la urdimbre de un tejido. Al entrar el patio central circular solo te permite ver el cielo y el ladrillo si miras hacia arriba. Cuando entras en el espacio y en la exposición es pura modernidad, parece que te has trasladado a la otra punta del mundo por 10 minutos.

Al lado tenéis el Jardin Majorelle, siempre está llenísimo. Era la casa de Jacques Majorelle y fue diseñado por éste en 1924. Inspirado en Le Corbusier y en el Palacio de la Bahía (que hablaré más adelante de ello). Consta de dos pisos: su vivienda y su taller. Y alrededor de la vivienda crea su jardín exótico con cactus de dimensiones sobrenaturales. Además, pinta su casa de un azul de saturación intensa que se conoce como el azul Majorelle. En 1980 Saint Laurent y Pierre Bergé adquieren este espacio y aumentan las especies del jardín a más de 300. Transforman la parte del taller en el Museo de Arte Islámico de Marrakech. Actualmente el jardín lo cuidan más de 20 jardineros. Podréis ver que hay colas no solo para comprar la entrada también para haceros fotos.

 

Enfrente tenéis la tienda 33 Rue Majorelle y un café típico europeo por si os apetece merendar algo.

Otra recomendación es que cojáis un guía bueno. No cualquiera por la calle. Preguntad en vuestro riad/hotel porque seguro que conocen. Si no os doy yo el nombre del mio. Se llamaba Abdul y nos llevo a distintos sitios: primero a las Tumbas Saadies están situadas en un jardín secreto al cual se accede mediante un pasillo estrecho. El edificio más importante es el mausoleo principal. En él está enterrado el sultán Ahmad al-Mansur (el creador) y su familia, es la única sala con mármol. El mausoleo consta de 3 habitaciones, siendo la más conocida la de las doce columnas, en la que están enterrados sus hijos. Todos están enterrados hacia la Meca. Merece la pena pasar media hora viéndolo. Intentad ir pronto para no tener que hacer largas colas.

 

Cerca tenéis el Palacio de la Bahía, me encantó ir con Abdul porque nos contó más sobre su religión, sus tradiciones…

 

El Palacio de la Bahía se encuentra distribuido todo en una planta baja. Actualmente es el resultado de haber ido añadiendo casas y patios adyacentes al edifico original. Es gigante, tiene 150 habitaciones. Debes de fijarte en los mosaicos de las paredes, en el trabajo artístico de las puertas de madera y del yeso, en la increíble decoración de los arcos y en la gran belleza de los techos de madera cuidadosamente pintados.

 

Tenéis que ir a ver las tiendas de las especies, os querrán vender todas las cremas y tés del mundo pero merece la pena conocerlas y ver todos los colores que ofrecen. Otro plan que podéis hacer es que os lleven a la zona de Palmaire y montar en camello. Y yo he dejado para el siguiente viaje dormir una o dos noches en el desierto con Scarabeo Camp (está vez lo dejamos porque se nos iba de presupuesto).